lunes, 12 de mayo de 2008

Estadísticas

Vivimos en un mundo en el que estar fuera del intervalo de confianza al 90% del estudio que publica cada semana el INE, el CIS o quien sea, es estar fuera de la sociedad. Cada cierto tiempo sale en los medios alguna encuesta de éstas, carente de cualquier interés científico, que te indican los polvos que tienes que echar por semana, las veces que te tendrías que emborrachar por mes o las horas de tele que hay que ver por día. Todo eso comentado y aderezado por los siempre interesantes consejos de algún experto, sociólogo, sexólogo o asistente social, que nos ayuda a encontrar las claves del asunto. Suele pasar que cuanto más chorra es el estudio más complejas son las causas desentrañadas por estos individuos para explicar tal resultado. Entonces, en la mayoría de los casos, te das cuentas de que vives fuera de la sociedad. No cumples los requisitos para ser un español medio, hecho y derecho. No sólo por el dato numérico en sí, que sinceramente me la trae floja, sino porque en esas explicaciones post-estudio te das cuenta de que llevas una vida de otro planeta con respecto a las familias españolas hechas y derechas.

Pongamos el ejemplo del típico estudio Tecnologías entre los jóvenes. Los datos son conocidos: cinco horas diarias al ordenador, el móvil como única vía de comunicación con los amigos, la mitad vemos páginas porno, la otra mitad chateamos con extraños, etc. Bueno, hasta ahí, lo de siempre. Lo mejor viene después cuando entrevistan, pongamos, al sociólogo experto en juventud de turno, para que nos haga el análisis pertinente. Resulta, y yo sin darme cuenta, de que todo esto tiene su trasfondo social, sus problemas subyacentes, etcétera etcétera. Pero para aquéllos que no sabemos leer entre líneas el tío este nos lo explica: En realidad, no compramos el móvil para llamar, sino para usarlo como una herramienta más de nuestro comportamiento social, y por tanto, está personalizado según nuestro carácter y nuestro estado de ánimo; de ahí que, lo primero en lo que me tendría que fijar yo, joven del siglo XXI, cuando conozco a otro, es en su móvil, pues guarda pistas sobre el futuro de nuestra relación. Además, los SMS no se abrevian para ocupar el menor espacio posible, sino que es una especie de lenguaje clandestino para reafirmarnos en nuestra calidad de jóvenes del tercer milenio frente a los convencionalismos del lenguaje adulto. Por último, el reportaje acaba recordando las últimas novedades en telefonía móvil y la importancia para nosotros de estar siempre a la última. Bien, acaba el reportaje, y entonces miro mi Nokia, personalizado al estilo rojo Vodafone (que para eso fue él quien me lo regaló por acumular puntos) y me doy cuenta de lo fuera que estoy de la sociedad. Yo que pensaba que tenía amigos, iba a la facu, salía de fiesta los findes, era un chico normal al fin y al cabo. Pues no, otro estudio demodelor, y vuelvo a estar fuera del rango normal. No habrán pasado ni veinte minutos cuando otro estudio me recuerde que, de media, los jóvenes nos emborrachamos dos veces al mes... Miro el calendario. Quizás todavía haya tiempo antes de los exámenes... Además, qué más dan los examenes, si otro estudio me acaba de informar de que las carreras en España no se sacan a curso por año.

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