lunes, 1 de septiembre de 2008

Telemorbo

En estos primeros días de septiembre todos tenemos aún en mente las imágenes del terrible accidente aéreo acaecido en Madrid a finales del mes pasado, una tragedia a la que, en mi opinión, se demostró el gran deterioro que ha sufrido el periodismo español en los últimos años. Además, estas fechas coinciden también con el aniversario de otro vergonzoso espectáculo, reflejo de la España más profunda; hablo de la cobertura informativa de la muerte del futbolista Antonio Puerta, de la que hablaré a continuación.

En concreto quería referirme a la televisión, que ofreció una falta de pudor extraordinario durante ambos acontecimientos. Tengo en mente dedicar una entrada a comparar nuestras cadenas de televisión con las de otros países europeos (que no americanos) y demostrar el estado de bajeza moral al que ha llegado el mal llamado escaparate del mundo en nuestro país. Y digo mal llamado, porque lo que ofrece cada día es exactamente lo contrario: una ventana a lo más profundo, chabacano y vergonzoso de nuestras glorias nacionales.

Una de las características de nuestra televisión es la ausencia de un objetivo, plan u hoja de ruta en sus emisiones. Uno pone TF1, por ejemplo, y se encuentra con un concurso. Cambias a la BBC y te encuentras con un reportaje sobre la crisis económica. Sin embargo, si lo que eliges es TVE, Antena 3 o Telecinco te encuentras con un programa de temario incierto, con unos jovenzuelos incapaces de construir una oración con sujeto, verbo y predicado, y que dan paso en directo a periodistas recién salidos de la facultad para hablar (buf... "hablar") de lo primero que les venga en gana, desde el parricida de Nervión hasta la boda de Belén, pasando por unos briconsejos para desmaquillarse usando productos del mercado. Esta penosa circunstancia no iría a mayores si viviéramos en un mundo rosa, ausente de noticias graves o trágicas. El problema es cuando sucede alguna catástrofe y, condición sine qua non, hay morbo por medio.

De hecho noticias como la convención demócrata de Colorado o la Guerra de Georgia no tienen cabida en esos programas, a no ser que se descubra alguna hija ilegítima de Barak Obama o tengamos alguna abuela llorosa de Alcorcón con un nieto de viaje de novios en el Mar Negro. Sin embargo, informaciones como el accidente aéreo o la muerte de Puerta dan mucho juego, pues permiten escarbar sin escrúpulos en lo más íntimo y privado de las víctimas y sus familiares, que en esos duros momentos son presas fáciles de los micrófonos de la telesangre. De esa forma nos enteramos de detalles totalmente irrelevantes que no tienen ninguna función informativa. ¿Por qué ese afán por contarnos cómo ha vivido al tragedia el marido de la fallecida o cómo lloraba el presidente del Sevilla? ¿Qué moral tienen los individuos que realizan esos reportajes?

El mismo día del accidente de Barajas, Francia lloraba la muerte de 10 soldados suyos en Afganistán. Todos menos uno tenían menos de 20 años. En los funerales había padres, novias, hermanas, un blanco perfecto para haber sacado los trapos sucios de estos jóvenes. Qué habría más morboso que pasearse micro en mano por su antiguo instituto y entrevistar a los amigos del barrio que, llorando, nos contarían cómo el sueño de su colega era servir a la patria. Sin embargo, la cobertura de la televisión francesa fue exquisita, el discurso de Sarkozy emotivo, cargado de mensaje, casi poético. Nadie osó perturbar el dolor de sus familias. A ver si aprendemos...

1 comentario:

DLR dijo...

Tienes toda la razón. Nuestro periodismo tiene una escala de valores muy sui generis (si te interesa, hable de algo parecido en mi entrada "Who´s platero?"). Durante toda una semana, la posterior al accidente, los medios se han regodeado en la mierda, tenían carnaza fresca y se han aprovechado, la mayoría de ellos, de forma casi vil. No han sabido ni tan siquiera respetar la intimidad de los familiares en el hotel donde se concetraron en Madrid. Preguntas y entrevistas osadas y faltas de tacto a personas que acababan de perder a sus hijos, padres, tios, o amigos. Increible.

Buen post