viernes, 31 de julio de 2009

Momento de reflexión

¡Hola, hola! Tras casi cuatro meses de ausencia, récord absoluto desde que existe este blog, es para mí una satisfacción volver a pasearme por los pasillos de la madrasa, señal inequívoca de que las aguas vuelven a su cauce y la ilusión y el espíritu crítico vuelven a aflorar. Porque cuando se pierden estas dos cosas, ya pueden hacerte análisis, chequeos, y decirte que todo va bien, que tú sabes que no es así, que la vida sin inquietud no es vida, y que no hay síntoma más clarividente de que algo no va bien que la falta de entusiasmo. En concreto, no hay medida más exacta de mi estado de ánimo que mis horas de levantarme, tempranas en épocas de euforia, tardías en temporadas bajas. Y sí, señores, que un servidor se levante un día de vacaciones a la 1 cuando nunca subió de las 10, aún tras noche de farra, ha sido el indicador más alarmante de que algo no iba bien.

Como muchos sabréis, el origen de este desmadre tuvo lugar en la indescriptible chapuza quirúrgica con que me obsequió la sanidad privada, chapuza que, una vez milagrosamente restablecido, no entraré a detallar para no herir la sensibilidad de mis queridos y escasos lectores, y por no tener que rememorar situaciones no muy agradables. Empiezo a pensar seriamente que no hay mayor riesgo para la salud que acudir al médico, así que desde aquí hago un llamamiento (y no va de coña) por NO, repito, NO ir a urgencias salvo necesidad vital. También recomiendo elegir cuidadosamente al especialista, investigar, contratar a un detective si es necesario, porque la cantidad de analfabeto funcional que anda suelto por los consultorios es escalofriante. También ruego, suplico a aquellos fantásticos y responsables alumnos que van a acabar bachillerato con matrícula de honor, que elijan la carrera con la que se sientan más cómodo... chavales, chicos y chicas de España, Medicina no es cómoda, hace falta altruismo, vocación, amor al prójimo, si queréis ganar dinero fácil liaros con una ex de Paquirrín, pero no os metáis en un quirófano como si fueráis un fontanero arreglando la cadena del váter, más pendiente de contarle a la enfermera las clases de ballet de tu hija que de manejar el bisturí con soltura.

Bien, dicho lo cual, tras estos dos fructíferos años en la Facultad de Medicina de Valladolid, en la que tengo la impresión seria de saber menos de lo que sabía al entrar (no exagero), me piro un añito a Madrid a cambiar de aires. A estas alturas, ya no veo nada blanco o negro, sino todo con matices. Así que ni creo que estos años hayan sido tan malos ni lo que venga sea tan bueno, simplemente distinto. Pero de lo que estoy convencido es que cambiar, viajar, moverse, es un muy beneficioso ejercicio de salud mental. Solo espero que al menos, mantenga la llama de ilusión, y que la edad no se convierta, como en tantas y tantas personas, en el matacandelas homicida de ese fuego tan pequeño, pero que tantos caminos ilumina.


3 comentarios:

DLR dijo...

eiii bienvenido a madrid!!! jaja aunque no es tan glamuroso como lo pintan e! y desconfía de todos los profesores xDD

Conde_Bezukhov dijo...

Fascinante comentario de un futuro médico, se ve que confías en la profesión, eh Adrián?
De todos modos espero que te vaya muy bien por Madrid. Hasta pienso que voy a echar de menos mis discusiones contigo...
Diviértete por la capital y no te desmadres mucho, es un consejo de amigo ;)

clajava16 dijo...

Excelentes y muy entretenidos tus comentarios, invitan a la reflexión, creo que has logrado tu cometido.